“Corrillos”: El lenguaje que se comparte

Avui us passo dos articles

Iniciem un nou apartat de Societat i Cultura  amb el present Article, és un escrit d’Àngels García-Carpintero, col·laboradora dels Blogs Rasola, i que agraïm la seva aportació.

El feminismo, con el sufragio universal, supuso la emancipación de la mujer más que su liberación, una meta hacia la que todos estamos en camino. Se abolió la esclavitud, se independizaron países, se permite el voto… pero la tiranía se sigue imponiendo en nuestras democracias de manera más solapada. Hubo esclavos, sigue habiendo esclavas.

Cuando esta tiranía impone el silencio se alzan los juegos de sentido de humor. La sátira es el género literario favorito de los oprimidos políticos. Así se visibilizan, muchas veces, los excluidos.

Frente al dominio que impone el silencio, se alza la voz que “empodera” la que da a conocer estrategias y datos, la que se abre a la relación. Los encuentros entre vecinas, las colas del mercado, las salas de espera, las entradas y salidas del colegio, los parques… han sido y son espacios de relación básicamente de mujeres (hasta hace poco) donde nos comunicamos conocimientos y saberes con más o menos propiedad. Esa conversación, que puede parecer intranscendente, ha obrado de mecanismo transmisor de la cultura, así hemos aprendido recetas de cocina, remedios caseros para pequeñas afecciones, dónde ir con los niños en el tiempo libre o cómo colaborar en causas en pro del bien común.

El agua que se va a buscar a la fuente, como lugar de encuentro o el lavado compartido de la ropa en el río o en los lavaderos, propiciaban antes ese espacio donde se comparte intimidad, se despega la lengua, se cuentan chismes, se ríe, se clama y se llora, se integra a la nueva. Aunque, el cotilleo no es algo exclusivamente femenino, sí es el único del que se habla peyorativamente.

El antropólogo Robin Dunbar explica la función del “cotilleo”: “El lenguaje sirve para la transmisión de información sobre lo que hacen otros miembros del grupo, lo que ayuda al grupo a mantener la cohesión social”. Es algo básico con lo que nos informamos mejor acerca de cómo resolver nuestras necesidades y consecuentemente nos cohesionamos a un grupo que puede ayudarnos.

Estas conversaciones de “corrillo” muchas veces no son más que monólogos superpuestos, especialmente en países mediterráneos como el nuestro. De lo que se trata, básicamente, es de entrar en relación. Relaciones informales que, actualmente y en nuestra civilización, se dan también en grupos mixtos, pero tradicionalmente y todavía en muchas culturas son conversaciones de género. Los varones las suelen tener en los lugares de trabajo, en los bares… de aquí que las mujeres tengan, también, sus propios espacios. Sean mixtas o de género, cumplen una función social importante, con ellas logramos sentirnos integrados.

El sentido grupal o de pertinencia es necesario para construir la personalidad. Hay quien sigue fiel a las primeras pertinencias y hay quien se va distanciando de las antiguas y creando otras nuevas. La soledad, la no buscada, nos aterra y es, realmente la más penosa situación que nos sobreviene en los momentos de más vulnerabilidad. La crueldad del acoso consiste, principalmente, en aislar. La necesidad de aceptación es tan grande que nos puede llevar al no-cuidado del otro, al rechazo directo o indirecto. Ese no-cuidado me disgrega a mí también, conlleva angustia al que la sufre y al que la provoca o la consiente.

Las risas, las críticas, las insinuaciones… forman parte de la cohesión social que se establece en estos grupos, cargándose también de prejuicios y de violencia que se transmiten como la corriente eléctrica de unos grupos a otros. El foráneo, el extraño, inevitablemente, se siente excluido.

Para la mujer emigrante que accede a una nueva sociedad es muy difícil entrar en estos grupos, a veces sólo tienen acceso a los de mujeres de su cultura, si es que encuentran. Desde la experiencia de trabajo y trato con estas mujeres, se puede comprobar que lo que más valoran es el conocimiento mutuo que nos permite saludarnos por la calle y el intercambio de conocimientos y apoyo que se da en grupos abiertos a la relación. A veces estos grupos se han de organizar desde las entidades sociales, serán grupos más coordinados, pero posibilitaran la integración mutua y el que algún día puedan formar parte de esos “corrillos” espontáneos, más impenetrables de lo que pueden parecer.

 

Autora : Àngels García-Carpintero

El lenguaje de las madres. Tesis de máster publicada per l’Institut Superior d’Estudis Psicològics (ISEP)

https://www.isep.es/actualidad-logopedia/el-lenguaje-de-las-madres-lenguaje-transmitido-y-compartido-parte-2/

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